Origen

Mensaje

Construyendo una nueva sociedad

Templo Bahá'í

Justicia y Unidad

La unidad, sin embargo, no significa uniformidad. Más que una mera tolerancia de las diferencias o una celebración de los aspectos superficiales de las diversas culturas, la diversidad de la familia humana debe ser causa de amor y armonía, “como lo es en la música donde diferentes notas se funden logrando un acorde perfecto”.

La aceptación del principio de la unidad de la humanidad requiere la total eliminación de los prejuicios, ya sean estos raciales, religiosos, sociales o de género. Los prejuicios o concepciones erradas que consideran un grupo superior a otro son una de las grandes causas de los pesares de la humanidad actualmente. Un prejuicio es una percepción falsa de otros basado en la ignorancia, cegándonos del hecho de que todas las personas son esencialmente seres espirituales con talentos y capacidades únicas, una “mina rica en gemas de valor inestimable”.

Pensamientos nobles no son suficientes por sí mismos. El principio fundamental de la unidad de la humanidad requiere un cambio profundo en nuestra manera de pensar y debe ser traducido en acciones. La justicia es el único medio a través del cual esta unidad encuentra su más elevada expresión.

Reflejado en el espejo del alma humana, la justicia nos llama a ser imparciales en nuestros juicios y equitativos en nuestro trato con los demás; requiere que todos tengan la oportunidad de hacerse cargo de su propio desarrollo espiritual, social e intelectual y de su contribución a llevar adelante una civilización mundial en continuo progreso.

Ya que la relación entre el individuo y la sociedad es recíproca, la transformación necesaria debe ocurrir simultáneamente tanto en la consciencia humana como en las estructuras sociales. La familia, el trabajo, las organizaciones, las empresas y los gobiernos deben ser regidos por el principio de la justicia. Las leyes deben ser formuladas y aplicadas de tal manera que aseguren el bienestar y felicidad de todos los miembros de la familia humana.

Justicia y Unidad

La convicción de que todos somos parte de una sola familia humana, provenientes de un mismo Creador, es una creencia esencial de la Fe Bahá’í. El establecimiento de una civilización global justa y pacífica necesita la aceptación generalizada de este principio y es una condición preliminar a la unificación del Planeta.

Leer más

Religión y Transformación

La comprensión de la Realidad Divina está más allá de nuestra capacidad, sin embargo, para cultivar nuestras capacidades, Dios ha enviado Mensajeros Divinos a lo largo de la historia para educar a la humanidad sobre su realidad espiritual de manera progresiva. La religión es el instrumento a través del cual el Mensaje Divino nutre al hombre y a la sociedad.

Leer más

La vida del alma

El progreso humano es alcanzado a través del desarrollo de las cualidades de nuestras almas. Estas cualidades sirven como base para nuestro desarrollo en la próxima vida, la cual es esencialmente espiritual y no material. La oración contribuye a este desarrollo permitiendo una conexión íntima y personal con Dios.

Leer más

Igualdad entre el hombre y la mujer

La realidad del hombre radica en su alma, la cual no tiene género. La igualdad entre los hombres y las mujeres es una realidad que debe ser reafirmada en las estructuras sociales. El desafío no es sólo abrir más oportunidades en el orden social actual sino crear un nuevo orden basado en nuevos principios.

Leer más