Origen

Mensaje

Construyendo una nueva sociedad

Templo Bahá'í

La vida del alma

La identidad esencial del ser humano es su alma racional. Es a través de los poderes del alma que el progreso humano es alcanzado. Los Escritos bahá'ís afirman que el alma “descubre las realidades de los seres, comprende sus particularidades y penetra en los misterios de la existencia. Todas las ciencias, conocimientos, artes, maravillas, instituciones, descubrimientos y empresas proceden de la inteligencia del alma racional”. La realidad de nuestro ser puede compararse con la de un espejo, y su máximo potencial solamente puede ser revelado cuando el espejo está pulido y orientado hacia la Fuente de la Luz. El espejo de nuestras almas puede ser pulido a través de la oración, de los esfuerzos por mejorar nuestra conducta y por medio de nuestro servicio a la humanidad.

La vida y la muerte

La vida del individuo inicia cuando el alma se asocia al embrión en el momento de la concepcion. Cuando ocurre la muerte cada uno vuelve a su origen: el cuerpo al mundo del polvo y el alma a los mundos espirituales de Dios. “El otro mundo”, afirma Bahá’u’lláh, “es tan diferente de este mundo como lo es éste del mundo de la criatura mientras está en el vientre de la madre”. Tal como la matriz provee un ambiente para el desarrollo físico inicial de la persona, este mundo material es el lugar donde desarrollamos cualidades espirituales, como el amor, la paciencia, la lealtad, generosidad, etc, que nuestras almas necesitan para su desarrollo posterior. Tanto aquí como en la próxima vida, avanzamos a través de la asistencia de la gracia y bendición divinas. Visto bajo esta luz, la muerte no es algo a lo que tengamos que tener miedo. Bahá’u’lláh se refiere a ella como “un mensajero de alegría”.

El estado de oración

La Palabra de Dios está al centro de un patrón de vida distinguido por su carácter devocional. La oración y la meditación nos dan las fuerzas que necesitamos para enfocar nuestras energías en la transformación personal y social. Así, la oración pasa a ser parte esencial de nuestra salud espiritual y a través de ella alabamos a Dios, expresamos nuestro amor por Él y le rogamos por Su asistencia.

Justicia y Unidad

La convicción de que todos somos parte de una sola familia humana, provenientes de un mismo Creador, es una creencia esencial de la Fe Bahá’í. El establecimiento de una civilización global justa y pacífica necesita la aceptación generalizada de este principio y es una condición preliminar a la unificación del Planeta.

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Religión y Transformación

La comprensión de la Realidad Divina está más allá de nuestra capacidad, sin embargo, para cultivar nuestras capacidades, Dios ha enviado Mensajeros Divinos a lo largo de la historia para educar a la humanidad sobre su realidad espiritual de manera progresiva. La religión es el instrumento a través del cual el Mensaje Divino nutre al hombre y a la sociedad.

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La vida del alma

El progreso humano es alcanzado a través del desarrollo de las cualidades de nuestras almas. Estas cualidades sirven como base para nuestro desarrollo en la próxima vida, la cual es esencialmente espiritual y no material. La oración contribuye a este desarrollo permitiendo una conexión íntima y personal con Dios.

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Igualdad entre el hombre y la mujer

La realidad del hombre radica en su alma, la cual no tiene género. La igualdad entre los hombres y las mujeres es una realidad que debe ser reafirmada en las estructuras sociales. El desafío no es sólo abrir más oportunidades en el orden social actual sino crear un nuevo orden basado en nuevos principios.

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