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Comunidad Bahá’í de Chile
Niños y niñas participan en una clase de niños de la comunidad bahá’í
Qué hacemos

Educación de niños, niñas y prejóvenes

La educación de niños, niñas y prejóvenes en el centro de la comunidad

Bajo la concepción de que los niños y niñas son el tesoro más valioso que una comunidad puede poseer, pues en ellos se encuentra la semilla del futuro, es que en el centro de las actividades que habitualmente se emprenden en las comunidades bahá’ís, se encuentran aquellas dirigidas a niños/as y prejóvenes, las que tienen como objetivo aportar a la formación de valores y principios de carácter moral y espiritual.

Niñas y niños juegan y aprenden en torno a una mesa durante una clase de niños, con la ciudad de fondo
Clase de niños

Estas actividades educativas son puestas en marcha por los jóvenes y adultos de una comunidad, los que conscientes de la importancia de las nuevas generaciones para el futuro de toda la sociedad y de la nobleza inherente a cada niño, niña y ser humano, implementan y adaptan a la realidad de su entorno un programa educativo inspirado en las enseñanzas bahá’ís, cuyo propósito es estimular el desarrollo de talentos y capacidades.

Las actividades dirigidas a niños/as son conocidas como «clases de niños», las que se realizan en torno a diversas virtudes humanas, tales como: la unidad, la justicia, la amabilidad, la veracidad, entre otras. En cada clase y mediante diversas actividades y elementos reflexivos, artísticos y lúdicos, se alienta el desarrollo y la formación del carácter de los niños que participan.

Niñas y niños pintan juntos un gran dibujo sobre el suelo durante una actividad artística

A medida que los niños y niñas crecen, la comunidad continúa acompañando su desarrollo y crecimiento espiritual, reforzando hábitos basados en principios y valores que moldean sus pensamientos y acciones.

Cuando alcanzan los 11 años, y previo a que se conviertan en jóvenes, el programa de niños se transforma en un programa de prejóvenes. El programa brinda la posibilidad de explorar la puesta en práctica de los talentos de cada prejóven al mejoramiento de la sociedad, mediante acciones de servicio desinteresado a su comunidad, y que contribuyen a su vez a desarrollar capacidades de expresión, trabajo en equipo, organización de proyectos de servicio y también habilidades de pensamiento matemático, de lectura y escritura.

Los prejóvenes se ven a sí mismos como agentes activos de cambio que contribuyen en su entorno cercano, en la escuela, el barrio, con sus amigos y también al interior de la familia. Esto los alienta a transformarse en adultos con un fuerte sentido de responsabilidad y compromiso por el bienestar de toda la sociedad.

Prejóvenes pintan un mural con flores y la frase «En el jardín de tu corazón no plantes sino la rosa del amor»
Grupo de prejóvenes pintando mural con la frase «En el jardín de tu corazón, no plantes sino la rosa del amor».