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Comunidad Bahá’í de Chile
El sol naciente con sus rayos sobre las montañas al amanecer
Quiénes somos

Origen de la Fe Bahá’í

La Fe Bahá’í se origina con la misión confiada por Dios a dos Mensajeros Divinos: El Báb y Bahá’u’lláh, a mediados del siglo XIX en Persia, actual Irán.

En la actualidad, la unidad que caracteriza la Fe que ellos fundaron, se deriva de las instrucciones explícitas dadas por Bahá’u’lláh, las que han asegurado la continuidad de la guía tras su fallecimiento. Esta línea de sucesión, denominada la “Alianza” comienza con Bahá’u’lláh, y hoy en día continua con la institución por Él ordenada, llamada Casa Universal de Justicia. Un bahá’í acepta la autoridad divina del Báb y de Bahá’u’lláh y de estos sucesores designados.

El surgimiento de la Fe Bahá’í tiene relación con Persia y la vida de su fundador, Bahá’u’lláh, cuyo nombre significa en árabe «La Gloria de Dios».

Al igual que otras figuras proféticas en la historia de las religiones, Bahá’u’lláh mostró desde joven signos de gran sabiduría y elocuencia, pese a haber recibido solo una educación formal básica.

Flores silvestres iluminadas por la luz del sol al atardecer

Con tan sólo 27 años de edad, Bahá’u’lláh Se acercó a la Causa de otra figura importante en la historia de la Fe Bahá’í, El Báb, Cuyo nombre significa en árabe «La Puerta». El Báb era un joven mercader de la ciudad de Shiraz, que anunció ser el precursor de una figura profética que vendría más tarde a traer una época de paz y unidad mundial.

En los siguientes años Bahá’u’lláh viviría una travesía de exilios y sufrimientos, pero también de enseñanza y revelaciones. Entre Sus diferentes obras y escritos se resaltan los principios de la unicidad de Dios, la unicidad de las religiones y la unicidad de la humanidad, como los fundamentos para un proceso que llevará a la unidad mundial y al reconocimiento de que la religión es una sola, afirmando que las revelaciones divinas que han forjado la historia de la humanidad y dado forma a lo que se conoce como religiones, son el equivalente a capítulos sucesivos de una misma revelación que ha sido entregada a la humanidad a lo largo del tiempo, y que ha variado de acuerdo a las condiciones sociales y culturales de cada época.

«La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos.»
Bahá’u’lláh